Variedades del Beagle

La Federación Cinológica Internacional (FCI) reconocen un solo tipo, con una altura de entre 13 y 16 pulgadas (33 y 41 cm).

En ocasiones se habla de variedades inglesas y americanas, pero no existe reconocimiento oficial por parte de ningún club de criadores de estas variedades.

En ocasiones se ofrecen en venta «beagles de bolsillo», pero la herencia genética de esta variedad se ha extinguido y, aunque The Kennel Club especificara inicialmente un estándar para esa raza en 1901, dicha variedad no está reconocida actualmente por ningún club.

A menudo los beagles de pequeño tamaño son el resultado de una crianza descuidada o de enanismo.

Una variedad conocida como patch hounds (moteados, a manchas) fue desarrollada por Willet Randall y su familia a partir del año 1896 expresamente para su especialización en la caza del conejo. Los Randall remontan su linaje a «Field Champion Patch».

A pesar de su nombre, estos perros no son necesariamente a manchas.

Cruces

En los años 1850, Stonehenge recomendaba el cruce entre el beagle y el terrier escocés como un perro cobrador.

Consideraba esta mezcla de razas como un buen trabajador, silencioso y obediente, pero que tenía el inconveniente de que era pequeño y apenas podía cargar con una liebre.

Más recientemente la tendencia apunta hacia los «perros de diseño», y uno de los más populares es el puggle, un cruce entre el beagle y el pug; menos excitable que un beagle y con una menor necesidad de ejercicio, estos perros están orientados a las viviendas en las ciudades.

Temperamento

Los beagles también son felices descansando, sin realizar ejercicios hasta el agotamiento.

Es un perro apacible, tanto en su carácter como en su disposición. Descrito en varios estándares de raza como «alegre» (merry), son afectuosos y generalmente no son agresivos, pero tampoco tímidos. Disfrutan de la compañía y, aunque puedan mostrarse inicialmente fríos con los extraños, los aceptan con facilidad, lo que hace de ellos unos perros guardianes poco adecuados, aunque su tendencia a ladrar o aullar cuando avistan desconocidos los convierta en posibles perros de vigilancia.

En un estudio del año 1985 dirigido por Ben y Lynette Hart, otorgaron al beagle la posición de excitabilidad más alta, junto con el Yorkshire terrier, el cairn terrier, el schnauzer miniatura, el West Highland white terrier y el fox terrier.

Los beagles son inteligentes pero, al ser una raza criada para largas persecuciones, son decididos y resueltos, lo que puede hacerlos difíciles de entrenar.

Son generalmente obedientes, pero puede ser difícil hacerles retroceder una vez que han percibido un rastro, y pueden distraerse con facilidad por olores a su alrededor.

Por lo general no se presentan a concursos de obediencia en exhibiciones caninas; mientras están atentos o en alerta, responden bien al entrenamiento mediante recompensas de comida, y están impacientes por complacer, aunque se distraen o aburren con facilidad.

Están clasificados en el puesto 72 en el libro The Intelligence of Dogs (La inteligencia de los perros) de Stanley Coren, ya que Coren los sitúa en el grupo con el nivel más bajo de inteligencia trabajo/obediencia; sin embargo esta escala no mide la comprensión o asimilación, la independencia o la creatividad.

Estos perros tienen un excelente comportamiento con los niños, y quizás este sea uno de los motivos por los que es uno de los animales domésticos más populares en las familias, pero son animales de jauría y pueden ser propensos a la llamada «ansiedad por separación».

No todos los beagles aullarán, pero la mayoría ladrará cuando se enfrente a situaciones extrañas, y algunos darán aullidos cuando perciban el rastro de una presa potencial.

Por lo general se comportan bien ante otros perros. No son exigentes en cuanto al ejercicio; su resistencia innata implica que no se cansan fácilmente cuando realizan ejercicio, pero no deben ejercitarse hasta el agotamiento antes de darles un descanso, aunque el ejercicio regular ayuda a evitar el aumento de peso al que esta raza es propensa.

Salud

El sobrepeso puede ser un problema en perros viejos o sedentarios, y puede conllevar problemas de corazón y de articulaciones.

La longevidad típica de los beagles es de entre diez y quince años, una esperanza de vida habitual para los perros de su talla.

Los beagles pueden ser propensos a la epilepsia, pero puede controlarse mediante medicación; también pueden sufrir hipotiroidismo y varios tipos de enanismo.

Hay dos enfermedades en concreto que son particulares de esta raza: la llamada «funny puppy» (cachorro gracioso), en la que el cachorro crece de forma lenta y se desarrolla con piernas débiles y la espalda torcida y, aunque normalmente esté sano, es propenso a diversas enfermedades; y la displacía de cadera, común en herrareis y en algunas razas más grandes, pero que raramente se considera un problema en los beagles.

Por sus patas cortas, que hacen que al andar se balanceen más que los perros de patas largas, están considerados una raza condrodistrófica, y son propensos a varios tipos de afecciones de los discos intervertebrales.

En casos raros, pueden desarrollar artritis poligénica, una inflamación de las articulaciones provocada por una disfunción del sistema inmunológico, incluso cuando son jóvenes. Los síntomas pueden aliviarse en ocasiones con tratamientos a base de esteroides.

Sus orejas caídas, largas y amplias pueden hacer que el canal auricular no se airee lo suficiente o que retengan aire húmedo, lo que puede conllevar infecciones de oído.

También pueden sufrir diversos problemas en los ojos; dos afecciones oculares comunes en los beagles son el glaucoma y la distrofia corneal. También pueden padecer el llamado ojo cereza, un prolapso de la membrana nictitante canina, o distiquiasis, una situación en la que las pestañas nacen fuera de la línea habitual y pueden irritar el ojo; ambas dolencias pueden ser corregidas mediante cirugía; también pueden padecer varios tipos de atrofia retinal.

Un fallo del sistema de drenaje nasolacrimal puede causar sequedad en el ojo la aparición de lágrimas en la cara.

En su condición de perros de campo son propensos a heridas menores, como cortes y esguinces y, si se mantienen inactivos, la obesidad se convierte en un problema común ya que ellos comerán siempre que tengan comida disponible y tendrán que ser sus dueños los encargados de regular su peso.

Cuando trabajan o corren en libertad en el campo pueden ser infestados por ectoparásitos como pulgas, garrapatas o ácaros de la cosecha y por endoparásitos como los céstodos; también pueden introducírseles en los ojos, oídos o patas semillas de hierbas y sembrados y producirles irritaciones.

MY-BEAGLE-B

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